Hola, nos vemos en Barcelona.

Por José Antonio González Tuñón

Entre nosotros, de sobras es conocido que prácticamente, toda la plantilla de Olivetti pasó, en un momento u otro, por el Centro de Formación Olivetti, algunos lo denominábamos coloquialmente «Escuela» y estaba situada en Barcelona. 

Durante muchos años, Olivetti mantuvo desde su fundación en España en 1924 su Casa Central en Barcelona, primero en la Vía Layetana, después en Gran Vía de las Cortes Catalanas y posteriormente en Ronda de la Universidad, incluyendo su red comercial COMESA, Comecial Mecanográfica S.A.

Aunque los domicilios en donde mantuvo sus Centros de Formación de Personal fueron en Rambla de Cataluña para personal Comercial y en la calle Llacuna para personal Técnico, este último estaba configurado como un anexo a la fábrica, comunicado por un túnel bajo la calle Llacuna con los extensos pasillos de la nueva fábrica inaugurada en 1942, por donde los cursillistas podían acceder al comedor, la biblioteca, la piscina los campos de deporte y otras dependencias de la Fábrica Hispano Olivetti durante su estancia de formación técnica en Barcelona.

Prácticamente, todo el personal tuvo la oportunidad de recibir alguna formación en esos centros al margen de la asistencia a Barcelona para otras cuestiones, selección de personal, reuniones de trabajo y otras relacionadas con su actividad profesional.

Se aprovechaban en esos momentos todas las ocasiones posibles para conocer la ciudad, desarrollar actividades deportivas o culturales y entablar relaciones con otros compañeros. Son innumerables los testimonios que han permanecido de todo eso, y precisamente, en ocasión de uno de los dos encuentros formales que anualmente celebramos los olivettianos asturianos, uno en Gijón y el siguiente en Oviedo, tuve la oportunidad de comentar el buen número de compañeros que he podido conocer personalmente por la coincidencia en la asistencia a Barcelona a algún curso o seminario desde distintos puntos de España y dejar plasmado en fotografías guardadas como un tesoro que ahora quiero compartir aprovechando la existencia de la web olivettianos.  

En situación de jubilado desde hace años, desarrollé en el STAC «Servicio Técnico Asistencia Clientes», las funciones de Responsable Técnico de Sistemas de Gestión en Oviedo, por lo que motivado por mis competencias, visité Barcelona en múltiples ocasiones, participando en innumerables cursos, reuniones y otras actividades coincidiendo con otros compañeros de otras sucursales en circunstancias similares disfrutando también de un tiempo de ocio dedicado al conocimiento de la ciudad y entablando lazos de amistad con los demás compañeros.

Aquí hay una muestra de hace bastantes años de testimonios gráficos en compañía de ex-compañeros y amigos olivettianos. Aunque no me ha sido posible fijar una fecha exacta de las fotos, recuerdo los nombres y procedencia de casi todos los compañeros, aunque falta reconocer a uno de Vic por si alguien se acuerda.

Foto en un aula del Centro de Formación STAC en la calle Llacuna. 162, 4ª planta.

La asistencia a los cursos, comportaba la promoción profesional para el desarrollo personal indispensable para el ejercicio del trabajo en la Sucursal.

Por la izquierda, Blanco (Bilbao) Arriba, Jurado (Jaén). Medio, Tomás, (Córdoba) Abajo, Tuñón,(Oviedo) Anónimo (Vic)

Tuñón (Oviedo) Blanco (Bilbao) Jurado (Jaén) Anónimo (Vic)

Jesús (Oviedo) Tomás (Córdoba) Escuela STAC en Llacuna 162, 4ª Planta

El estimulo para la promoción a través de la formación venía dado por una mejora salarial y posibilidad de ascenso profesional y accceso a nuevas metas a través de un plan de formación continua.

En aquella época, años 60, los cursos tenían una duración de varias semanas, incluso meses, y los cursillistas vivíamos en régimen de alojamiento en hoteles o pensiones y correspondientes dietas por cuenta de Olivetti, incluyendo festivos y fines de semana, de manera que había tiempo para todo, también para jugar partidos de fútbol en el ya desaparecido Campo de la calle Badajoz esquina a la calle Llacuna junto a la Escuela.

Arriba: Ferreiro (Coruña) Piqueras (Alicante) Abad (Madrid) Ángel (Oviedo) Arroyo (Málaga) Learra (Barcelona) Moreno (Lérida)

Abajo: Santiago (Huelva) Alvedín (Huelva) Jordi (Barcelona) Tuñón (Oviedo) Pedro (Las Palmas) Sandoval (Valladolid)

Los atractivos de Barcelona eran el centro de atención para pasar los fines de semana,

Izu, Fernando, Tuñón y Navarro en el Parque del Tibidabo en Barcelona

Entre curso y curso y retorno a casa y a la sucursal, lo hacíamos con las ganas de contar a los compañeros, las visitas a los mejores sitios de la ciudad, no exentos de ricas historias con las experiencias turísticas y las recomendaciones a los compañeros para cuando tuvieran la oportunidad de asistir a un curso y disfrutar de la estancia en Barcelona.

La asistencia a la Escuela representaba un aliciente personal para tener la posibilidad de encontrar a aquel compañero de otra sucursal que conocías solamente por teléfono y que ahora ibas a tener la ocasión de hacerlo personalmente y firmar con un fuerte apretón de manos la muestra de una sincera amistad que perduraba para siempre.

Las despedidas telefónicas solían acabar con un «nos vemos en Barcelona«

La Escuela era el crisol de muchas y variadas formas de relación de carácter personal y profesional que en ocasiones, a traspasado el tiempo de permanencia en Olivetti y aún perduran entre este conjunto de grandes profesionales y excelentes amigos que serán por siempre.

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